Dame los buenos días, desde el arrullo
de tu abrazo amoroso, cada aurora,
para que el mundo pueda despertarse,
y el sol salir otra mañana.
Déjame cada aurora que te acune,
de nuevo en mi regazo, acurrucado,
que entre los trinos de las clamorosas
copas de la arboleda que me brindas,
y al son de los maullidos de las gatas
y los gatos amantes
quiero volver a ver desde los ojos
limpios de una mujer enamorada
la vida.
de tu abrazo amoroso, cada aurora,
para que el mundo pueda despertarse,
y el sol salir otra mañana.
Déjame cada aurora que te acune,
de nuevo en mi regazo, acurrucado,
que entre los trinos de las clamorosas
copas de la arboleda que me brindas,
y al son de los maullidos de las gatas
y los gatos amantes
quiero volver a ver desde los ojos
limpios de una mujer enamorada
la vida.



